Turismo en la tercera edad

Hoy en Medori Comunicación, agencia de publicidad en Ibiza, contamos con el relato de Ricardo con motivo de su visita a Europa desde Argentina.

Es innegable que cada etapa de la vida humana tiene sus encantos y atractivos y es bueno saber vivirlas en plenitud, en el marco de las circunstancias y expectativas en las que cada uno se desenvuelva.

Lo verdaderamente importante, también, es ir asumiendo los cambios que inexorablemente se van produciendo a través del tiempo aunque hoy día los avances en medicina a lo que contribuye además una dieta equilibrada, y una vida aceptablemente sana, prolongan en algunos años la existencia del hombre sobre la tierra. Lo valioso, lo trascendente es saber disfrutar cada etapa de la mejor manera posible. Es evidente que hay situaciones que impiden a veces modificar hábitos o costumbres y obligan al descanso o sosiego en el diario transcurrir y debemos conformarnos con un sedentarismo forzoso.

Pero cuando el hombre o la mujer alcanza la vejez, o lo que hoy llamamos la tan temida “tercera edad” con suficiente vitalidad y “ganas de seguir haciendo cosas” sobreviene un periodo de incertidumbre en relación con el futuro inmediato: el retiro, el cese de la vida activa de trabajo o profesión, el beneficio jubilatorio, tal vez la viudez, vida solitaria o vivienda con hijos o familia, y quizás en esos momentos nos atrapa el desaliento y el desánimo, y solemos preguntarnos: ¿Qué hacemos ahora con nuestra vida?

Sin embargo, una de las formas más interesantes y satisfactorias de mantenernos activos y vitales es VIAJAR…ya sea por el país, donde puede haber regiones de inigualable belleza, y hoy día hay tantas ofertas/facilidades de viajes, o bien decidirse: lanzarnos a la aventura y trasladarnos fuera de nuestras fronteras, dándole así un sentido más atractivo y placentero a nuestra existencia…Y se me ocurrió quizás pueda servirles de estimulo e incentivo para hacer lo mismo… como lo he hecho ya en otras oportunidades -según habrán podido leer en anteriores artículos- sobre todo en la página web de MEDORI COMUNICACION & MARKETING en “el Rincón de Ricardo”- donde cuento mis experiencias personales de viajes, en este caso a España, más exactamente a Madrid, Ibiza (Baleares) y otros países europeos motivados por circunstancias familiares.

En estos momentos me encuentro en Ibiza, donde he llegado el 11 de octubre. A Madrid lleguè el 30 de setiembre y mi permanencia en Europa se ha de extender Dios mediante hasta el 27 de diciembre. El pasado 3 de abril estrené mi etapa de nonagenario y éste debe ser el undécimo viaje que realizo…los primeros, desde 1987 fueron con mi esposa, María Asunción Brissio que falleció el 18 de abril de 2010.
Claro, ustedes me pueden decir que me ha resultado fácil el viaje y la estancia pues mis hijos varones están afincados por aquí desde hace ya tiempo, y además aquí también tengo un nieto que es campeón europeo de baloncesto y para presenciar algunos de sus campeonatos he podido viajar a Polonia en uno y a Estonia por el otro torneo. Pero es preciso comprender que es uno mismo el que debe tomar la decisión de armar la maleta, salir de casa y abordar un vuelo de varias horas para llegar a destino.

Les confieso sinceramente y no miento, que lo que me produce más “escalofríos” y zozobra es transitar los enormes aeropuertos. Pero, créanme, es tan cálida, amable y solicita la atención hacia nosotros, los gerontes, de parte del personal afectado a la tarea de asistencia al viajero de las terminales aéreas, tanto de tierra (mostradores, controles, chequeos, aduanas,etc.) como el de abordo en los vuelos, que se transforma en un inenarrable placer apenas uno ocupa su butaca y se ajusta el cinturón para el despegue. Pero claro, previamente he solicitado (o lo han hecho por mí) a la compañía aérea por la que debo viajar, la asistencia especial con silla de ruedas y acompañamiento en su momento hasta la misma puerta de embarque. Y tan pronto subes al avión, serviciales azafatas, tras un cordial saludo con el que te reciben, se preocupan por tu comodidad.

El habitante de estos países hace posible la convivencia feliz y sin sobresaltos del anciano

Exactamente ocurre lo mismo al llegar a tu destino y te trasladan hasta el lugar de recogida de equipajes. Lo he vivido satisfactoriamente bien en más de una ocasión, especialmente en este último vuelo. Por otra parte, en Europa, en general, se tiene mucha consideración y respeto por las personas mayores. Nos encontramos con otra formación cultural, se me ocurre. Habrá excepciones, no lo dudo, pero por lo común, el habitante de estos países hace posible la convivencia feliz y sin sobresaltos del anciano que decide dar un paseo por tantos y tan bellos lugares que nos ofrece este Viejo Mundo. Un simple detalle, y lo he comprobado personalmente: los vehículos se detienen al instante mientras el viandante esta atravesando la calle, pese al intenso tránsito de las ciudades europeas pero, claro, lo que es norma, es cruzar por la senda peatonal (o “paso de cebra” como le llaman) en el caso de que existan semáforos en ese lugar…pero de igual modo proceden los automovilistas en calles en las que no funcionen esas señales.

Y les aclaro algo como para tener en cuenta si, al fin, dejan de lado todo prejuicio y se deciden aventurarse a emprender un viaje que sin dudas les resultará beneficioso y súper atrayente: las buenas temporadas en Europa especialmente para personas mayores van de Marzo, Abril a Mayo, tiempo de primavera (luego aquí es verano y estos lugares de gran concentración de turistas alteran tal vez la tranquilidad o la serenidad que necesitamos a esta altura de la vida. Depende del espíritu o ánimo que tenga cada cual…pues está claro, si deseas sacudir el esqueleto en alguna de las famosas discotecas de la isla, el verano (Junio, Julio, Agosto y Septiembre) es ideal para quienes gustan de la “pachanga”, jajajaja).

Muy buenos meses pueden también resultar los de la temporada de otoño, con jornadas cálidas, soleadas y muy agradables, como son los meses de Octubre y Noviembre, aunque para aquellos que aún se las pelan y les agrada ir a las discos, a finales de octubre por aquí se cierran todas, previo un alucinante espectáculo de luz, color y sonido que suele darse en los aledaños del puerto de Ibiza. Diciembre, Enero y Febrero, son los meses de invierno y, por lo común suele hacer mucho mucho frío.

Pero, aún así, todo evidentemente dependerá de cada uno para resolver la mejor fecha para viajar. Especialmente aquí, en Ibiza, cualquier mes del año es estupendamente bueno para asombrarse de las increíbles y sugerentes bellezas de sus paisajes, su variada gastronomía y las espléndidas puestas de sol sobre el mar en algunas de sus siempre concurridas playas.

Con respecto al costo de la estancia, ya no puedo asesorarlos, según el país, rige la moneda correspondiente, en general, euros o dólares estadounidenses, es de perogrullo (jajaja) o tarjetas de débito/crédito…

E Ibiza atrae especialmente por su cautivante belleza. Para conocer más de este paraíso, los remito a un breve informe “Bienvenida a Ibiza” de la página web citada más arriba.

¿Se deciden a venir? Si llegan antes de mi regreso a la Argentina los aguardo con los brazos abiertos.

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