Ricón de Ricardo

Relato 1 del décimo cuarto viaje a Ibiza

Nos alegra contaros de que nuestro querido Ricardo Medori ha vuelto a Ibiza, y con él, el Rincón de Ricardo. En esta ocasión nos narra su viaje de Buenos Aires a Ibiza. ¡Gracias por tanto Ricardo!

Mis queridísimos Familia y Amigos:

Volar a Madrid en la exclusiva Business Class de Aerolìneas Argentinas, con el “plus” agregado de la compañía del entrañable amigo de la familia Claudio Saint Mezard (Claudio Fashion para los íntimos), ha sido la nueva y excitante experiencia vivida por el Ricky a sus “juveniles” 91 años este pasado lunes 16 de abril de 2018…

Un viaje totalmente impensado una semana atrás…una simple invitación de Juan José, el Jueves 12 de Abril para viajar con los flamantes esposos Carolina, mi querida nieta médica y Guillermo en los primeros días de Mayo (que no hubiera podido concretarse debido a la extensión del plan de vuelo), derivó en otra tentadora alternativa: la estadía del querido Claudio en Buenos Aires, cuyo retorno a Madrid estaba previsto precisamente para ese lunes 16. Esa fue la circunstancia que motivó el intercambio de llamadas, con algo de reticencia de mi parte por lo improvisado del asunto. Al final, venció la tenaz insistencia del ibicenco: ”Papi…ahora que estás tan bien de salud, porqué no vienes a quedarte un tiempo con nosotros, máxime que Carlitos se vuelve a vivir a Ibiza…” fue el argumento que ablandó y derritió mis negativas.

Ricón de Ricardo
Me llevó poco tiempo preparar la valija durante esos escasos tres días que me separaban del inminente viaje y el Lunes 16 a las 2 de la tarde, la Empresa Manuel Tienda León pasó por casa para transportarnos a Ezeiza. La compañía y permanente asistencia para este geronte de mi querida María Cristina, hizo más llevadero el traslado a Buenos Aires así como el necesario “chek-in” en el aeropuerto. A las 9 de la noche
llegó Claudio a Ezeiza para tramitar su pasaje y, mientras me despedía de Cristina, un atento asistente me trasladaba en silla de ruedas hacia el salón vip de la business class…ohhh ¡!!!!!! En ese inmenso y muy cómodo salón ubicado en un sector de Ezeiza los pasajeros –muchísimos- de distintos vuelos aguardan, dispon iendo de variadas exquisiteces de vituallas (comidas y bebidas de toda clase) como para hacer más llevadera la espera de la salida de sus respectivas compañías aéreas…El Ricky disfrutó, como se imaginan, de las delicatesen disponibles y, acompañado con el querido Claudio que saboreó su buen champán, Ricardo manducó algo y bebió unos deliciosos tragos de cointreau…licor que extrañaba desde hacía largo tiempo…jejeje

Créanme que a partir de esos momentos, todo constituyó para mí en este nuevo viaje, una magnífica y gratificante novedad. Puntualmente a las 23,55 nuestro vuelo 1132 de Aerolíneas despegaba de la Terminal C del aeropuerto internacional Ministro Pistarini de Ezeiza rumbo a Madrid…Iniciábamos, así, un placentero viaje de unas 12 horas.de duración….
Ubicados en nuestras respectivas butacas nos dispusimos con Claudio (un experto en estos ámbitos…) a disfrutar de los placeres que ofrece la business a sus exclusivos pasajeros…un sector de la aeronave de 30 asientos, que se encontraban totalmente ocupados… cómo viaja la gente como uno…jajaja ¡!!! Tan pronto ocupas la butaca asignada, las azafatas ofrecen a los pasajeros una copa de champan en carácter de bienvenida… Aproximadamente luego de una hora de vuelo, el personal de abordo se dispuso a servir la cena…toda una ceremonia, previa entrega a cada pasajero del menú y carta de vinos impresos, como para ir seleccionando las personales preferencias entre los distintos platos y vinos que se ofrecían…El Ricky optó (como segundo, luego de la entrada de ensaladilla y menudencias), de cordero con papines y complemento de verduras y
para beber, un buen vaso de malbec de una afamada bodega hic…hic…

Ricón de Ricardo

Los asientos de esta clase son totalmente ergonómicos, es decir, mediante botones en los brazos, la butaca se adapta a la comodidad del cuerpo y se extienden exactamente como una cama…Una vez oscurecida la cabina, luego de la cena, el amigo Claudio se quitó su calzado, enfundó sus pies en unas mediecillas que contiene el bolsito personal del pasajero, se colocó el antifaz también provisto en el citado bolsito, extendió su cama y al rato quedó profundamente dormido…(se despertó apenas minutos antes del servicio del desayuno) realmente envidiable.

El Ricky, según es ya su costumbre, sólo durmió apenas un poco en algunos tramos del vuelo. Mientras, la aeronave surcaba la inmensidad del espacio a una velocidad de 900 km/hora, a una altitud de 11 mil metros, en tanto en el exterior la temperatura alcanzaba los 50 y pico de grados bajo cero… Los datos los iba suministrando la pequeña pantalla ubicada en el asiento de adelante, con detalles de horarios y recorridos del vuelo…

Hora y media antes del aterrizaje el personal se ocupa del servicio de desayuno, con la misma ceremonia de la cena: pañito caliente para las manos, mantel de tela en la mesita y distintas opciones (zumo, yogur, cereales, media lunas, tostadas de jamón y queso o revuelto de huevos y espinaca tal como figuraba en el menú impreso que se había distribuido antes de la cena…café o té con leche, of course… A partir de ese momento, luego del desayuno, tanto la tripulación como los pasajeros, se van preparando para
el aterrizaje, operativo ejecutado impecablemente por el comandante de la aeronave a las 5 de la tarde (hora de España), 12 del mediodía en Argentina en la T4 del aeropuerto internacional Adolfo Suárez de Barajas de Madrid.

Nuevamente asistencia con silla de ruedas y traslado al sector de recogida de equipajes…Juan José nos estaba ya esperando en recepción y nos fundimos con él en un fuerte y cariñoso abrazo. A Claudio lo aguardaba su hijo Sergio. No tengo sino palabras de sincero y profundo agradecimiento para con el amigo Claudio Saint Mezard por tanta delicadeza (y paciencia) prodigada a este geronte antes, durante y después del vuelo… ¡MUCHÌSIMAS GRACIAS, QUERIDISIMO CLAUDIO!

Y qué decir de mis queridos y estupendos hijos Jota Jota y Carlitos ¡ MUCHÌSIMAS GRACIAS,  POR ESTA NUEVA OPORTUNIDAD QUE ME BRINDÁIS PARA ALOJARME EN VUESTRA CASA!

A las nueve menos cuarto de la noche, abordábamos ambos el vuelo que nos depositó en la estación aérea de Ibiza, hora después…allí estaba estacionado el coche eléctrico de la Empresa Medori Electricidad con el que nos trasladamos a Can Misses, el lugar de residencia de Juanjo…, allí nos esperaba Magdalena sonriente y cariñosa con la cena preparada.

Ricón de Ricardo

Here we are … aquí estamos, ya instalado en la habitación de siempre (que suele ocupar Javier, mi querido nieto ibicenco), descansado y dispuesto a vivir y a disfrutar de estos especiales momentos de mi vida…

¿NO SOY ACASO UN PRIVILEGIADO, PESE A MIS FALENCIAS?

“VIDA, NADA ME DEBES…VIDA, ESTAMOS EN PAZ…” (Amado Nervo).

Ricardo Medori

2 comentarios
  1. Lorenzo
    Lorenzo Dice:

    Que regalo más inesperado, encontrarme al Sr. Ricardo esta tarde en las oficinas de Medori. Una persona entrañable, encantadora, un ejemplo de vitalidad, espero que se quede un tiempo por Ibiza. En mi nueva andadura profesional, el simple gesto de llevar un paquete a un amigo, implica que podré saludarle y mantener una breve conversación, saliendo así de la monotonía de todo el día. Para mí, esos minutos, me recargan de energia.
    Gracias Juanjo

    Responder
    • Medori Comunicación
      Medori Comunicación Dice:

      ¡Muchísimas gracias Lorenzo! Nunca es tarde para conocer y disfrutar de personas de la talla de Ricardo. Entrañable, sabio, y como bien lo has definido, todo un ejemplo de vitalidad. ¡Un abrazo!

      Responder

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